¿LOS NIÑOS DEBEN ESTAR “A DIETA”?

Autor: Vianney Curiel C, MC. (toda información expuesta es propiedad intelectual de quien la escribe y la reproducción total o parcial se considera plagio). Escríbenos: vitalezza.nutricion@gmail.com

Child overweight

Pregunta que parece sencilla pero no lo es….  Dieta es todo lo que consumimos a nivel individual o grupal, alimentos o bebidas, diariamente. Por tanto todos estamos  “a dieta”, lo que sea que signifique. Evidentemente en ocasiones puede ser equilibrada, desequilibrada o puede tener características que implican riesgos a la salud. Al ponerle “el apellido”, dieta para diabético, dieta para disminuir grasa corporal, etc. estamos describiendo el objetivo de la misma.

Hoy en día, el porcentaje de niños (prevalencia) con sobrepeso (obviamente por exceso de grasa corporal y no de músculo) y obesidad (grasa corporal “extra” asociada a riesgos a la salud) es muy elevado en México. Según la ENSANUT *2012 Aproximadamente 3 de cada 10 niños de 5 a 10 años tanto en las regiones rurales como urbanas, presentan obesidad o sobrepeso en algún grado. Por supuesto que las causas en cada región son distintas.  Ante esto, una de las acciones que los padres suelen optar saber u observar que su hijo tiene sobrepeso u obesidad, es enviar a su hijo a algún grupo deportivo o sugerir que les “ponga una dieta para bajar de peso”.

Pero…. ¿los niños deben tener una dieta PARA bajar de peso?. ……  Tal vez la pregunta que antecede a este cuestionamiento es: ¿por qué un niño tiene sobrepeso? Expongamos 3 causas asociadas:

(1)    Porque desde el primer año de vida se le acostumbró a hábitos alimentarios familiares desequilibrados desde el punto de vista biológico-nutricional. Cuando esto ocurre, normalmente padres, hermanos y parientes cercanos tienen la misma condición y al interior del seno familiar esta condición se asume como normal e incluso “deseable”.

(2)    Porque según la perspectiva de una ciencia llamada nutrigenómica (interacción dieta-genes), la falta de nutrición materna adecuada, y en segundo término paterna, incrementa el riesgo de sobrepeso y síndrome metabólico en etapas posteriores de la vida.

(3)    Porque debido a presiones/problemas personales, intrafamiliares, escolares o de los círculos sociales donde está inserto, su manera de enfocarlos o de “dar salida” a los mismos, es a través de la comida. Lo cual se convierte en una serie de compensaciones/castigos alimentarios por parte del niño con el consecuente desarrollo de alteraciones de la conducta alimentaria. En ocasiones esto también se ve influenciado por el control que ejercen los padres sobre los hijos respecto a la alimentación o al simple hecho de hacerles ver a las verduras como “el castigo” y a las cosas dulces como “premio”.

Es evidente que estos son 3 motivos muy distintos por lo cuáles un niño puede presentar sobrepeso y su tratamiento, por tanto, también lo es. De todos, el tercer punto es el más complejo, ya que dista de “cuestiones meramente técnicas” como cuánto comer? qué comer? sino que es acerca de dinámicas intrafamiliares, desarrollo de la personalidad, etc. y por tanto, cualquier intento en introducir hábitos alimentarios podría destinarse al fracaso si simultáneamente no se atienden las CAUSAS QUE SUBYACEN el verdadero problema.

De igual manera, en el caso de los niños deportistas es crucial observar cualquier indicio de alteración emocional que se traduzca en un comportamiento alimentario alterado, ya que la presión que reciben por parte de los padres, entrenador, compañeros  y él mismo, según su personalidad, es grande.

Por lo anterior y desde nuestra perspectiva es fundamental que cualquier cambio de hábitos o indicaciones profesionales CONSIDEREN primero la mejora de la salud mental y física, así como el perfil nutricional de la alimentación antes que centrarse solo “en los kilos”. Instituciones como el NIDDK apoyan esta postura al recomendar a los padres/familia enfocarse en lo siguiente:

a)      Ser un ejemplo de estilo de vida saludable para los hijos.

b)      Centrarse en el cambio de hábitos alimentarios.

c)       Fomentar la realización de actividad física o programa de entrenamiento que dure al menos 60 minutos 5 o más días a la semana. (Que le trae la fabulosa ventaja de ser formativo).

d)      Realizar una evaluación profesional completa para tomar decisiones respecto a riesgos a la salud y a la disposición de iniciar un plan nutricional.

Por ello, una dieta como tal para bajar de peso, no es recomendable para todos los niños pero si lo puede ser para quien tiene obesidad en un grado que ponga en riesgo a la salud o en el caso de los niños deportistas que necesiten mejorar su forma deportiva. Siempre es fundamental una valoración profesional.

Recuerda que los mensajes provenientes de los adultos pueden ser muy significativos para tus hijos, tus sobrinos, tus alumnos, tus deportistas………..

ACOTACIONES:

*Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT); National Institute of diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDKD).

Pide asesoría: vitalezza.nutricion@gmail.com

Nota: aquí no se hace revisión extensa de la información, solo pretendemos

-Por una divulgación y asesoría responsables-

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